septiembre 3, 2026
8 min de lectura

Deficiencia energética relativa en el deporte: abordaje nutricional para la prevención y el rendimiento en deportistas que combinan fuerza y resistencia

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Entendiendo la deficiencia energética relativa en el deporte (RED-S)

La deficiencia energética relativa en el deporte, conocida por sus siglas en inglés como RED-S, representa un síndrome complejo que afecta tanto la salud como el rendimiento de los deportistas. Se origina cuando el gasto energético derivado del entrenamiento y las funciones vitales supera de manera continuada la ingesta calórica, lo que conduce a un estado de baja disponibilidad de energía (LEA). Este desequilibrio no solo compromete la capacidad deportiva, sino que desencadena alteraciones profundas en diversos sistemas fisiológicos, desde el metabolismo hasta la salud ósea y la función inmunológica.

Aunque inicialmente se asoció exclusivamente a mujeres deportistas bajo el término de la «triada de la atleta», investigaciones actuales, como las respaldadas por el Comité Olímpico Internacional, demuestran que el RED-S también afecta a los hombres. En ellos, la baja disponibilidad de energía puede provocar hipogonadismo, reducción de los niveles de testosterona y una menor capacidad para desarrollar masa muscular. La evidencia científica, incluyendo metaanálisis recientes, revela que casi la mitad de los atletas de élite presenta algún grado de LEA, lo que convierte este síndrome en un problema de salud pública dentro del ámbito deportivo.

Diferencias entre LEA, triada de la atleta y RED-S

Es común que exista confusión entre estos términos, por lo que es crucial clarificarlos. La baja disponibilidad de energía (LEA) es el desequilibrio energético basal. Cuando este estado se prolonga, puede desencadenar la triada de la atleta femenina, que abarca trastornos alimentarios, amenorrea y osteoporosis. Sin embargo, el concepto de RED-S, introducido en 2014, es más amplio y abarca un espectro mucho mayor de consecuencias fisiológicas y psicológicas, incluyendo disfunciones hormonales, cardiovasculares e incluso problemas de salud mental.

La principal diferencia radica en que el RED-S no requiere la presencia simultánea de los tres componentes de la triada para ser diagnosticado. Un deportista puede sufrir una baja disponibilidad energética y presentar alteraciones metabólicas o óseas sin tener necesariamente un trastorno alimentario diagnosticado. Además, el RED-S incluye a los hombres, quienes pueden experimentar disminución de la libido, disfunción eréctil y alteraciones en la síntesis de proteínas, algo que la triada original no contemplaba.

Factores de riesgo y deportes más vulnerables

Los deportistas de disciplinas que priorizan un bajo peso corporal o una composición corporal específica son los más propensos a desarrollar RED-S. Esto incluye deportes de resistencia como el atletismo de fondo o el ciclismo, deportes estéticos como la gimnasia rítmica, el patinaje artístico o la danza, y deportes de categorías de peso como el boxeo, la lucha o el judo. En estos contextos, la presión por alcanzar un peso competitivo puede llevar a restricciones calóricas severas, ya sean voluntarias o involuntarias.

Además de la presión externa, existen factores psicológicos internos. La evidencia científica, como la tesis doctoral de Lara Terrés Barcala realizada en la Universidad de Alicante, señala que las mujeres deportistas con mayores niveles de ansiedad competitiva e impulsividad presentan un riesgo elevado de sufrir LEA. Por el contrario, el mindfulness o atención plena actúa como un factor protector, ayudando a gestionar la ansiedad y reduciendo la probabilidad de caer en conductas alimentarias de riesgo asociadas al deporte.

El papel de la salud mental en la prevención

No podemos abordar el RED-S sin considerar el bienestar psicológico. Los estudios indican una relación directa entre la baja disponibilidad de energía y el desarrollo de trastornos de conducta alimentaria. Un 22.3% de una muestra de deportistas femeninas mostró un alto riesgo de padecer TCA, y estas atletas presentaban puntuaciones significativamente más bajas en inteligencia emocional, satisfacción vital y mindfulness. Esto nos indica que la salud mental es un pilar fundamental en la prevención del síndrome.

Por lo tanto, cualquier estrategia de intervención debe incluir un componente psicológico. La detección temprana de síntomas como la ansiedad elevada o la baja autoestima no solo previene el TCA, sino que también ayuda a mantener una disponibilidad energética adecuada. Promover un entorno deportivo que valore la salud por encima del peso y que eduque en una correcta periodización de la nutrición es esencial tanto para el bienestar del atleta como para su rendimiento a largo plazo.

Consecuencias de la baja disponibilidad de energía en el rendimiento

Los efectos del RED-S sobre el rendimiento son devastadores, aunque a menudo sutiles al principio. La falta de energía no solo afecta la capacidad de entrenar con intensidad, sino que también deteriora funciones cognitivas clave como la concentración, el juicio y la coordinación. Un atleta con LEA puede experimentar una disminución en su potencia explosiva, en su agilidad y en su resistencia, viéndose perjudicado tanto en entrenamientos como en competiciones.

La evidencia más reciente, extraída de un metaanálisis publicado en 2024 que revisó 59 estudios, confirma que los deportistas con baja disponibilidad energética tienen una peor respuesta al entrenamiento y una mayor probabilidad de ausentarse por enfermedad. Además, la salud ósea se ve comprometida, aumentando significativamente el riesgo de sufrir lesiones por estrés óseo, como fracturas por sobrecarga. Esto no solo interrumpe la preparación deportiva, sino que puede tener consecuencias a largo plazo para la salud del deportista.

  • Disminución del rendimiento de carrera y resistencia: La falta de sustratos energéticos limita la capacidad aeróbica y la potencia muscular.
  • Alteraciones en la coordinación y el juicio: La función cognitiva se ve afectada, aumentando el riesgo de errores técnicos y lesiones.
  • Mayor incidencia de enfermedades: El sistema inmunológico se debilita, haciendo al atleta más susceptible a infecciones.
  • Riesgo elevado de lesiones óseas: La densidad mineral ósea disminuye, facilitando las fracturas por estrés.

La importancia del diagnóstico temprano

Para prevenir estas consecuencias, contar con herramientas de cribado validadas es fundamental. El cuestionario LEAF-Q, originalmente creado para la triada de la atleta, ha sido adaptado y validado al español por el equipo de la Universidad de Alicante. Esta herramienta, que evalúa síntomas fisiológicos como alteraciones menstruales, lesiones y problemas digestivos, es ahora un recurso fiable para la detección de la baja disponibilidad energética en mujeres. Los resultados de la validación mostraron una buena consistencia interna, siendo superior a la escala original.

Sin embargo, existe una limitación importante: la falta de un instrumento equivalente y validado para atletas masculinos. Aunque se han descrito los efectos del RED-S en hombres, la comunidad científica aún necesita desarrollar y validar cuestionarios específicos para ellos. Hasta entonces, la entrevista clínica y la monitorización de parámetros como los niveles de testosterona, la libido o el estado de ánimo son herramientas complementarias útiles para la detección en deportistas varones.

Abordaje nutricional para la prevención y optimización del rendimiento

El pilar del manejo del RED-S es restaurar la disponibilidad energética. Esto no siempre implica simplemente «comer más», sino hacerlo de manera estratégica. Para un deportista que combina fuerza y resistencia, la ingesta calórica debe ser suficiente para cubrir el gasto energético total, priorizando la calidad de los nutrientes. Es esencial asegurar un adecuado consumo de carbohidratos para mantener el rendimiento, proteínas para la reparación muscular y grasas saludables para la función hormonal.

Un enfoque realista es aumentar la ingesta en momentos clave del día: alrededor de los entrenamientos. La estrategia de «comer para rendir» implica consumir carbohidratos antes, durante y después del ejercicio, especialmente en sesiones de alta intensidad o duración. Esto no solo mejora la recuperación, sino que ayuda a mantener un balance energético positivo sin necesidad de grandes volúmenes de comida de una sola vez. La colaboración con un nutricionista deportivo es clave para individualizar el plan y evitar la restricción involuntaria.

Estrategias prácticas para deportistas de fuerza y resistencia

Para los atletas que entrenan tanto la fuerza como la resistencia, el riesgo de caer en LEA es particularmente alto debido al elevado volumen de entrenamiento. Una estrategia efectiva es planificar los días de alta carga energética. Por ejemplo, en días de doble sesión (una de fuerza y otra de cardio), es fundamental aumentar la ingesta de carbohidratos en la comida previa y durante la segunda sesión. Incluir un batido de recuperación con proteínas y carbohidratos inmediatamente después del entrenamiento puede marcar la diferencia.

Además, es crucial educar al deportista para que no ignore las señales de hambre o fatiga. Muchas veces, la «pereza» o el bajo rendimiento son en realidad síntomas de baja disponibilidad de energía. Incorporar snacks saludables entre comidas, como frutos secos, yogur griego o fruta, ayuda a mantener el balance energético de forma sostenida. La prevención del RED-S no es solo cuestión de salud, sino una estrategia de rendimiento inteligente.

Tabla resumen: Diferencias clave entre conceptos

Concepto Descripción Población afectada Alcance
Baja disponibilidad de energía (LEA) Desequilibrio entre ingesta y gasto energético. Hombres y mujeres. Condición basal que puede ser asintomática al inicio.
Triada de la atleta femenina Coexistencia de trastorno alimentario, amenorrea y osteoporosis. Exclusivamente mujeres. Subconjunto específico de RED-S.
Síndrome RED-S Espectro completo de alteraciones fisiológicas y psicológicas por LEA. Hombres y mujeres. Incluye salud ósea, metabólica, inmunológica, cardiovascular y mental.

Preguntas frecuentes sobre el RED-S

¿Es lo mismo tener un déficit calórico puntual que sufrir RED-S?

No. Un déficit calórico puntual, como el que se puede generar un día de mucho entrenamiento, no es problemático si se compensa al día siguiente. El RED-S es el resultado de un estado de baja disponibilidad energética crónico y sostenido en el tiempo, donde el cuerpo no tiene suficiente energía para mantener sus funciones básicas además del entrenamiento.

¿Solo las deportistas de élite deben preocuparse por el RED-S?

Aunque la prevalencia es mayor en el deporte de competición, cualquier deportista recreativo que realice altos volúmenes de entrenamiento o que esté siguiendo una dieta restrictiva sin supervisión puede estar en riesgo. La prevención y la educación sobre el balance energético son importantes para todos los niveles de práctica deportiva.

Conclusiones para el público general

La deficiencia energética relativa en el deporte (RED-S) demuestra que entrenar duro no es suficiente para rendir al máximo; hay que alimentar ese esfuerzo. Si eres deportista, ya sea amateur o de alto nivel, escucha a tu cuerpo. La fatiga constante, las lesiones recurrentes o la falta de concentración pueden ser señales de que no estás comiendo lo suficiente. El objetivo no es comer sin control, sino hacerlo de forma estratégica para apoyar tu entrenamiento y tu salud.

La prevención empieza con la educación. Habla con tu entrenador o con un nutricionista sobre tus necesidades energéticas. Recuerda que cuidar tu alimentación no es un signo de debilidad, sino una herramienta fundamental para mejorar tu rendimiento y, lo más importante, para disfrutar de tu deporte favorito durante muchos años sin poner en riesgo tu bienestar.

Conclusiones técnicas para profesionales y deportistas avanzados

El abordaje del RED-S requiere un enfoque multidisciplinar que integre la evaluación periódica de la disponibilidad energética mediante herramientas validadas como el LEAF-Q (en mujeres) y un análisis detallado del gasto energético mediante acelerometría o registro diario para hombres. La evidencia actual subraya la necesidad de monitorizar no solo la composición corporal, sino también marcadores bioquímicos como la T3, la testosterona, el cortisol y la densidad mineral ósea en casos de sospecha.

Para optimizar el rendimiento en deportistas que combinan fuerza y resistencia, se recomienda una periodización de la ingesta energética. En días de alta carga (dobles sesiones), aumentar los carbohidratos hasta 8-10 g/kg/día puede ser necesario para evitar caer en LEA. La suplementación con creatina y vitamina D puede ser beneficiosa, pero nunca debe sustituir a la corrección del déficit energético de base. En definitiva, el manejo exitoso del RED-S pasa por priorizar la salud del atleta como el pilar fundamental de cualquier programa de entrenamiento.

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